RUMICHACA
En el Ecuador se han desarrollado muchas historias en las cuales los protagonistas son personajes imaginarios que son avistados en diferentes lugares y de diferentes formas. Estos personajes en algunas veces son indefensos, otras veces son seres que aparecen a gente que anda en malos pasos o a su vez aparecen a personas que actúan de mala fe con los vecinos del pueblo. Las personas que en algún momento vieron a estos seres extraños dan diferentes versiones sobre las características personales, y las circunstancias en que avistaron a estos seres extraños, son en algunos casos de terror y en otros de aventura.
En el caso de los duendes que en el sector Rumichaca de la Parroquia El Rosarios; dicen que tenía el aspecto de un guambra, con sombrero de ala ancha copa grande que termina en punta, con ropa completamente negra a sus espaldas dicen que habían visto una cola, que aparecía de manera juguetona dicen algunos, otros comentan que era de terror sus avistamientos, más sin embargo es imprescindible manifestar que en aquellos tiempos era un personaje que asustaba mucho tanto a niños como a los adultos.
Camino a la quebrada de Sacato
Don Gilberto Paredes morador de Rumichaca cuenta que por los años 1957, cuando él y su hermana eran niños aún. En aquella época al no tener agua potable tenían que ir a llevar el agua en grandes pondos desde las orillas del río, al cual podían acceder caminando por chaquiñanes llenos de matorrales y follajes que cubrían el camino y dejaban casi inaccesible la llegada a las orillas del afluente para poder llenar los pondos con agua.
Don Gilberto Rodolfo Paredes Paredes López -74 años de edad-
LA QUEBRADA DE LOS DUENDES
Ilustración: Jayden Dyland Masaquiza Pilla, 8 años
En sector de Rumichaca de la parroquia El Rosario, un lugar agrícola, junto a estas tierras productivas esta la Quebrada Tunas Huayco y la Quebrada de Sacato, por donde pasa el rio Pachanlica el cual viene recorriendo desde las nieves perpetuas del taita Chimborazo, este caudal de agua extenso e importante para Rumichaca, ya que con sus aguas pueden regar los cultivos y en tiempos pasado les abastecía el líquido vital para poder cocinar.
Dichas quebradas, por los años cincuenta eran conocida como las Quebradas de los duendes, en dichos sitios se han desarrollado un sinnúmero de historias y cuentos que son parte de la cultura de los lugareños. Y exactamente entre estas dos quebradas las personas han observado a los duendes.
Exactamente en la Quebrada de Sacato, cuando Gilberto y su hermana caminaban por los estrechos caminos a cumplir con el pedido de sus padres el cual era ir a llevar agua para realizar la merienda, debe haber sido como el medio día cuando el sol estaba en su cenit, emprendieron la caminata como era de costumbre acarrear el agua dese el rio hasta la casa. Mientras caminaban, los muchachos bajaban jugando y admirando las aves que iban de un árbol a otro todo era tranquilidad para los niños. Por un momento incluso se habían olvidado de la tarea encomendad, tal era la despreocupación que no tomaron en cuenta que el sol estaba ya por ocultarse.
Al momento que miraron el cielo que estaba de un color naranja rojizo el viento soplaba ya más fuerte, tomaron conciencia y se apresuraron hacían la Quebrada de Sacato exactamente en donde era el lugar más apropiado para obtener el agua y llenar los pondos para emprender el regreso a casa. En aquel sector existían unas cuevas que eran imposible evitar su paso tanto ida como de regreso y es allí en donde Gilberto y su hermana recordaban lo que siempre sus padres les decían; “Siempre cuando pasen por la quebrada, tienen que rezar y encomendar al Divino creador ya que ese lugar es pesado (Lugar con malas energías), y no hay que pasar muy tarde por eso lugares”.
Bien sabidos de los consejos de sus padres y en vista que cumplir con la tare y más aún preocupados por su despreocupación de no tomar en cuenta las horas Gilberto y su hermana debieron pasar por el lugar, de ida todo surgió con tranquilidad. Llegaron al sitio apresuradamente llenaron los pondos los taparon con una envoltura de hiervas para que al cargar no riegue el líquido, cargaron y emprendieron el camino de regreso.
Entre ellos se dijeron; ¡Ahora si vamos rapidito a la casa porque ya deben estar esperando para cocinar!
Cuando emprendieron el regreso, en el lugar donde había las cuevas, como buenos muchachos al pasar por aquel sitio rezaron tal y cual les habían enseñado sus padres.
Seguían caminando un porco apresurados cuando a lo lejos divisaron un personaje que más parecía un niño juguetón …….en una mata de sigse, aparecía y se escondía, los niños al principio pensaron que era algún amigo que les estaba llamando la atención para jugar, pero los dos muchachos ni se intimidaron y tampoco se imaginaban que lo que estaban viendo era un ser del más allá, un ser que era parte de las leyendas del pueblos, ellos lo único que pensaban era llegar a casa con lo encomendado por sus padres, el solo estaba ya despareciendo en la colina el cielo se ponía más oscuro, habían nubes que estaban de un color gris, el camino se tornaba igualmente tétrico, y el personaje seguía apareciendo y desapareciendo entre los árboles, árboles y chilca, Gilberto y su hermana mientras caminaban sentían un pánico y miedo ya que en un momento pudieron visibilizar de bien cerca a este ser y se percataron que tenía el sombrero grande, su vestimenta era rara y negra, y al momento que les dio la espalada para adentrase entre los matorrales, divisaron una rabo. En ese momento es que los hermanos se intimidaron más y les recorría un aire frio por el cuerpo, en ese instante apresuraron el paso para poder llegar pronto a casa.
Mientras aceleraban el paso entre ellos se acordaban de las historias de duendes que le comentaban sus padres y se decían entre ellos:
¡ese guambra es el duende…! increpaba Gilberto en eso su hermana lo único que alcanzó a decir titubeando mucho si si…. ese mismo es, el duende es!
Mejor vamos rápido a la casa, y mientras caminaban sus piernas temblaban el agua derramaba de los pondos mientras avanzaban, no se detenían ni regresaban a ver, solo pensaban en llegar pronto al aposento.
Seguían camino arriba mientras los árboles, ramas y sigses sonaban con el viento y eso los asustaban más a los muchachos aceleraron más el paso hasta que lograron llegar a casa.
-El sol ya había perdido su brillo en el cielo los padres estaban preocupados porque no habían llegado pronto con el agua.
Ya en el patio de la casa, los padres entre enojados y contentos al verlos llegar lo primero que hicieron fue indagar porque llegan tan tarde con el agua.
Los jóvenes hicieron poco caso a lo que le decían, y en ese preciso instante los padres se dieron cuenta que los muchachos no podían hablar solamente descargaron el pondo con el agua y solo podían mover las manos como diciendo algo, señalaban hacia el camino que recorrieron y al mismo tiempo sus ojos estaban como desorbitados.
El padre al ver esto más bien pegó un grito a su esposa y dijo: ¡esposa mía ven pronto algo les pasa a nuestros hijos corre corre…!
Al instante la esposa que estaba al otro lado del patio al escuchar semejante grito, al instante llego junto a los hijos y exclamó: Dios mío, mis hijos son buenos bendícelos y al mismo tiempo corrió a sacar un rosario y empezó a decir un sinnúmero de palabras que ahuyentaban el mal aire.
Fue entonces que los muchachos empezaron a balbucear y coordinaron el mensaje que rápidamente los padres entendieron que llegaban asustados porque por coger la tarde estaban seguros de haber visto a los duendes, ya que esos comentarios existían en el pueblo.
Al mismo tiempo luego de haber ya calmado las circunstancias, los padres también se tranquilizaron y dijeron: hijitos míos, por eso siempre les he aconsejado que no hay que quedar por las calles y siempre hay que hacer las tareas que se le ha encomendado. Y nunca cojan la tarde porque en la Quebrada de Sacato es bien sabido desde hace mucho tiempo atrás existen los duendes.
FIN
Autor: Robert Paredes
Fecha: Junio del 2022
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