EL PERRO NEGRO

PARROQUIA HUAMBALÓ

Existen vestigios precolombinos encontrados en algunos sectores de la parroquia, estos sin duda, pertenecían a lo que hoy es la jurisdicción de Tungurahua. De ello da detalle la historia de Pelileo, territorio del que se dice fue habitado por Pansaleos, Guambahaloes, Urupuquinas, Chimus, Pachanlicas y Chumaquíes, que arribaron a estas tierras siguiendo el curso del río Pastaza.

Según la historia contada oralmente por los pobladores relatan que hace unos 200 años, la mayor parte del territorio de la parroquia eran una hacienda de grandes extensiones de tierra, hasta principios del siglo pasado. Parcelada posteriormente en cinco haciendas pequeñas de lo que hoy son los principales caseríos de ‘Chaupiato’ (Segovia), Surangay, ‘Huayrapata’ (San Francisco), y ‘Pachanquí’ (La Florida), cuyos nombres originarios se han perdido con el transcurso del tiempo.

La palabra Huambaló, viene de la unión de tres voces que son GUA que significa grande, UMBA que significa cuadro y ALO que significa enteramente, lo cual unidas las tres voces conforman, “cuadro eternamente grande”.

Huambaló fue un caserío de Pelileo, pasando a constituirse como Parroquia Civil en el año de 1863; en la primera Presidencia del Doctor Gabriel García Moreno; siendo sus caseríos Chaupi Yacu, actualmente conocido como Segovia; Pachanqui hoy llamado como la Florida; Surangay; el Pogio hoy la Merced; Huayrapata hoy conocido como San Francisco y el Centro.

En la actualidad tienen 15000 habitantes aprox. En la actualidad se dedican a la carpintería como fuente principal de la economía, así como también a la agricultura y ganadería y la crianza de especies menores. 

Fuente: https://huambalo.gob.ec/historia-y-cultura/

En la parroquia se cuentan varias historias en las cuales resaltan leyendas que son impresionantes, por tanto, es importante rescatar y fortalecer para poder tener una evidencia escrita y grafica para futuras investigaciones. En la presenta historia contada por un habitante de esta importante parroquia se trata de las vivencias y aventuras que han sido contadas oralmente de generación en generación.

 La principal fuente del liquido vital esta ubicado en el sector conocido como la Moya en el cerro Quitasol.

Leyenda del Perro Negro contada por la señora Rosario Villarroel. 

Redacción e ilustrado por Robert Paredes

EL PERRO NEGRO

Desde mucho tiempo atrás en la parroquia Huamabó, los pobladores se dedicaban a la agricultura como principal fuente de producción económica, es así que, para obtener buena producción, en tiempos de fuertes soles, tenían la ardua tarea de ir a llevar el agua de riego desde el sector conocido como la moya, ya que ahí existen las vertientes de agua que abastece del líquido vital para el consumo humano y también para regar en los terrenos y así tener una buena cosecha. 

Esta tarea lo realizaban los pobladores de la parroquia en diferentes horarios y días de acuerdo a los turnos que les tocaba , esto era el día la noche incluso la madrugada, y claro uno se pone a pensar las aventuras y peripecias que les tocaba pasar a las personas que tenían turnos de agua en la noche y madrugada específicamente, ya que en el momento de  estar en el sitio donde nace el agua y desde donde tienen que canalizar por una acequia hacia donde tenían los terrenos con los cultivos que debían ser alimentados con el agua, tenían que recorrer grandes distancias, diría yo kilómetros de distancias, entonces como un  remembranza le podría decir que con azadón en mano mientras el agua recorría la acequia o canal, el dueño del turno de agua tenía que ir adelante del caudal  para limpiar  la referida acequia, y así poder llegar sin ningún problema hasta el sitio mismo de destino, en donde se apresta a regar el líquido, es en estos trajinares del trabajo se han desarrollado historias increíbles y de ficción, ya que en aquellos tiempos hay decirlo no existía alumbrado público, las casa eran pocas, los vecinos vivián agrandes distancias en fin muchas dificultades  y peripecias pasaban en el diario vivir.

En esta época cuentan que un muchacho de contextura delgada  estatura media de unos 8 años aproximadamente era el encargado de ir a traer el agua desde la moya, para que su padre pueda realizar el trabajo de regar los cultivos, dicen que el turno tenía a eso de las once de la noche cuando el buen muchacho con el azadón emprendió el viaje hacia la montaña y con toda la buena actitud  salió de casa siguiendo el chaquiñán que lo llevaría hacia le destino propuesto, ya pasado alrededor de unas dos horas llego el momento esperado el agua estuvo en el sitio de destino, donde el padre lo esperaba ya listo con los canales para el agua cubra toda la propiedad con los cultivos, el padre lo felicito y agradeció por su buena colaboración en las labores agrícolas.

Transcurrían el trabajo con toda normalidad, el muchacho subía y regresaba seguido el canal del agua una y otra vez, la noche seguía oscura y tétrica, solo se veía una que otra estrella en el infinito firmamento, cuando en momento menos pensado en el momento que tenían que pasar por el sector denominado el Poglio, existían una enorme roca, que según contaban los lugareños era producto de las erupciones de la Mama Tungurahua de tiempos pasados, que con toda la furia y la fuerza que esos acontecimientos sucede, lanzo por su cráter la enorme piedra que cayó en el sector, dicen según contaban de generación en generación que esta enorme piedra cayo el rojo vivo y no se enfrió durante mucho tiempo, también trascendió la historia que en ciertos tiempos y  momentos a la media noche se mira que de ella emana fuego, nutriendo la leyenda que en ese lugar existen poderes sobre naturales y posiblemente esa piedra  es la protectora de la puerta algún lugar desconocido. Sin embargo el muchacho cuenta que mientras se acercaba, un miedo se iba apoderando de él, empezó a sudar y a sentir un mal aire que lo intimido mucho, es en ese momento cuando empezó a mirar un brillo que dejaba ver  la silueta de la piedra, la luz esparcía a su alrededor y confundido con los árboles que estaban por ahí cerca, una sombra empezaba a dar forma un animal como salido de del mismísimo infierno, el muchacho quedo  sin movilidad, el susto que impacto sus sentidos lo pusieron en suspenso con la realidad.

El agua seguía su recorrido y así transcurría ya la madrugada, en ese momento el padre que se encontraba en el terrenos guiando el agua para que no quede un solo lugar sin que el líquido nutra sus cultivos, en un momento se percató que ya su hijo no llegaba a reportar sobre  su recorrido por la acequia, en un momento se decía así mismo que ya mismo llegará, pero luego pensó ya ha pasado mucho tiempo, la preocupación y la angustia se apodero del padre, pensaba si algo malo le pasó, o se perdió en algún camino en fin muchos fueron los pensamientos. Fue entonces que en ese momento de angustia y desesperación fue a casa sin despertar sospecha su esposa, para no preocuparla, cogió un buen garrote y emprendió su caminata seguido el chaquiñán, en el camino se acordó que su compadre que vivía a unos metros de distancia en el camino que tomo y lo fue a despertar para que lo acompañara a buscar a su hijo, el vecino muy gustos y claro ya enterado de lo acontecido de igual manera cogió una antorcha y un garrote lo acompaño a desesperados padre que no podía contener la angustia  por su hijo, mientras caminaba iba haciendo memoria de la  leyenda de la piedra que votó  mama Tungurahua y pasar por que la piedra era pesado decía, el compadre lo trataba de tranquilizar y seguían caminando seguido la acequia, mientras el sonido del agua que recorría su curso  lo distraía por un momento, también lo atormentaba la idea de que porque lo dejó solo a su hijo en el recorrido y cuidado del agua, faltaba poco ya para llegar al lugar donde estaba aquella piedra, y en efecto fue ahí donde a lo lejos se distinguió un bulto que acurrucaba junto a un árbol en donde temblaba y lloraba, el padre y su compadre que ,o acompañaban rápidamente lo cargaron y con el poncho que el padre tenía lo envolvió y rápidamente regresaron con el muchacho inconsciente a casa. 

La madrugada se mantuvo oscura, ya al llegar a casa desesperado el padre dijo al compadre que por favor encendiera el fogón para abrigarlo y de paso hervir una vasija con agua para cuidar de su hijo, en ese momento ya la mamá despertó, al ver a su hijo en semejantes circunstancias empezó a retarle a su esposo sobre lo que ella le había pregonado que no era lo correcto dejar solo a su hijo para que realice la tarea de cuidador del agua, ella le había recomendado buscar un ayudante, más sin embargo el progenitor solo se limitó a escucharla y a seguir dando el cuidado necesario a su hijo que de apoco iba recuperando el sentido, con el agua caliente que ya el compadre lo había preparado. La madre seguía angustiada no paraba de culpar a su esposo de lo acontecido a su hijo y al mismo tiempo decía eso es porque le ha de ver aparecido el malo, el malo siempre aparece por la montaña, nunca ha dejar solo a los hijos y pero aun por las noches, eso no vale decía,  más o menos ya las tres de la mañana cuando todo estaba en calma, el compadre se despidió y se marchó para su casa, y dijo compadres por favor mañana a primer hora lleven al muchacho a la iglesia para el cura lo confiese y le heche agua bendita, que si es que le apareció el malo, ha de estar espantado; así lo haremos dijeron los compadres. 

El muchacho al parecer ya estaba tranquilo y estable pero su mirada seguía perdida y sin aun ponerse en sí, más sin embargo lo llevaron a su cama, lo acurrucaron, el muchacho durmió y despertó muy por la mañana se levantó de la cama y rápidamente se acercó al fogón donde su padres preparaban el desayudo, y con la vos entrecortada les empezó a contar lo que había visto mientras cuidaba el agua; dijo papá y mamá, mientras estaba cuidando que agua llegase al terreno, al pasar por la piedra del Poglio miré una luz que brilla muy intensamente detrás de la piedra y de allí poco apoco aparecía una sombra como de un perro negro gigante con los colmillos grande que igualmente brillaba, el mismo que sonaba como campanas al momento que el animal movía; solo se dejó ver un momento, al verme hecho a correr, de ahí ya no me acuerdo más, talvez fue con rumbo a la  montaña o regresó a ocultarse en la piedra la verdad no me acuerdo más, sino cuando hoy por la mañana me desperté en la cama dijo el muchacho a su padres mientras la madre al mismo tiempo que escuchaba la historia de su hijo servía el desayuno, el padre quedo pasmado ante la historia que contaba su hijo y la madre angustiada dijo ese perro negro es el malo es el malo, tenemos que llevar a nuestro hijo a comulgar. 

 Y así fue que sin perder el tiempo lo llevaron ente el cura de la parroquia y lo hicieron comulgar.

Fin

 Autor: Robert Paredes.

Basado en relatos contados de personas de la Parroquia Huambaló.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar